Agradecer a Dios por:
« : Agosto 24, 2004, 07:54:43 »
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....Agradecer a dios por:
todo lo que tengo que limpiar despues de la fiesta,
porque significa que estoy rodeado de amigos.
Los impuestos que pago, porque quiere decir que tengo
empleo.
La ropa que me aprieta un poco,
porque significa que como lo suficiente.
La sombra que me vigila trabajando,
porque significa que tengo luz del sol.
El patio que tengo que limpiar y arreglar, las ventanas que tengo que limpiar y las goteras que tengo que reparar,
porque significa que tengo un hogar.
Todas las quejas que escucho acerca de mi gobierno,
pues significa que tenemos libertad de palabra.
El espacio mas lejano que encuentro en el estacionamiento,
porque significa que soy capaz de caminar.
La cuota tan alta de luz que tengo que pagar,
porque significa que puedo calentar mi hogar.
La viejita que canta desentonada detras mio en la iglesia,
porque significa que puedo oir.
Los cerros de ropa para lavar y planchar,
pues significa que tengo con que vestirme a diario.
Cansancio y dolores musculares al final del dia,
pues significa que estuve muy productivo.
El despertador que suena a diario temprano,
por que significa que estoy vivo.
Recibir tanto correo electronico y postal que me abruma a diario,
porque, asi se que tengo muchos amigos y gente que piensa en mi.
sábado, 28 de junio de 2008
Una hermosa historia de amor
Una hermosa historia de amor
« : Agosto 24, 2004, 07:52:38 »
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John Raymer se levantó del banco, arreglando su uniforme, y estudió la multitud de gente que se abría paso hacia la Gran Estación Central. Buscó la chica cuyo corazón el conocía pero cuya cara nunca había visto, la chica de la rosa. Su interés en ella había comenzado 13 meses antes, en una Biblioteca de Florida. Tomando un libro del estante, se encontró intrigado, no por las palabras del libro, sino por las notas escritas en el margen.
La escritura suave reflejaba un alma pensativa y una mente brillante. En la parte del frente del libro descubrió el nombre de la dueña anterior, la señorita Hollys Maynell.
Con tiempo y esfuerzo localizó su dirección. Ella vivía en Nueva York.
El le escribió una carta para presentarse y para invitarla a corresponderle. Al día siguiente, John fue enviado por barco para servir en la Segunda Guerra Mundial. Durante un año y un mes, los dos se conocieron a través del correo, y un romance fue creciendo. John le pidió una fotografía, pero ella se negó. Ella sentía que si a él de verdad le importaba, no importaría como ella luciera.
Cuando por fin llego el día en que él regresaría de Europa, ellos arreglaron su primer encuentro: a las 7:00 pm en la Gran Estación Central de Nueva York. "Tu me reconocerás" dijo ella, "por la rosa roja que llevare en la solapa".
Así que a las 7 John estaba en la estación buscándola. Dejaré que el señor Raymer les diga lo que sucedió:
"Una joven mujer vino hacia mí, su figura alta y esbelta. Su cabello rubio y rizado se encontraba detrás de sus delicadas orejas; sus ojos eran azules como flores. Sus labios
y su mentón tenían una gentil firmeza y en su traje verde pálido eran como la
primavera en vida. Yo comencé a caminar hacia ella sin darme cuenta que no llevaba
la rosa. Mientras me movía, una pequeña y provocativa sonrisa curvó sus labios:
"Vas por mi vía, marinero?" Murmuró ella.
Casi incontrolablemente dí un paso hacia ella y entonces ví a Hollis Maynell.
Estaba parada casi directamente detrás de la chica. Una mujer, ya pasada de sus 40, con cabello grisáceo bajo un sombrero gastado. Era mas que regordeta, sus pies con gruesos tobillos descansaban en zapatos de suela baja. La chica en el traje verde se iba rápidamente. Sentí como si me partiera en dos: mi deseo tan agudo de seguirla, y a la vez tan profundo mi anhelo por la mujer cuyo espíritu me había acompañado y apoyado.
Y ahí estaba ella. Su pálida y rolliza cara era gentil y sensible, sus ojos grises tenían
un brillo cálido y amigable. No vacilé. Mis dedos apretaron la pequeña y usada copia de cuero del libro que era para identificarme con ella.
Esto no sería amor, pero sería algo preciado, algo quizá mejor que el amor, una amistad por la que había y debía estar siempre agradecido.
Cuadré mis hombros, saludé y le ofrecí el libro a la mujer, aunque mientras hablaba, me sentí ahogado por la amargura de mi decepción. "Soy el Teniente John Raymer, y usted debe ser la Srta. Maynell. Estoy muy contento que me pudiera conocer; ¿la puedo llevar a cenar?"
La cara de la mujer se ensancho en una sonrisa tolerante.
"No se de que se trata esto hijo" ella respondió, "pero la señorita de traje verde que se acaba de ir me rogó que usara esta rosa en mi abrigo. Y ella dijo que si usted me invitaba a cenar yo le diría que lo esta esperando en el restaurante del frente. Ella
dijo que era una clase de prueba!".
No es difícil de entender y admirar la sabiduría de la Srta. Maynell. La verdadera naturaleza de un corazón se ve en su respuesta a lo no atractivo.
« : Agosto 24, 2004, 07:52:38 »
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John Raymer se levantó del banco, arreglando su uniforme, y estudió la multitud de gente que se abría paso hacia la Gran Estación Central. Buscó la chica cuyo corazón el conocía pero cuya cara nunca había visto, la chica de la rosa. Su interés en ella había comenzado 13 meses antes, en una Biblioteca de Florida. Tomando un libro del estante, se encontró intrigado, no por las palabras del libro, sino por las notas escritas en el margen.
La escritura suave reflejaba un alma pensativa y una mente brillante. En la parte del frente del libro descubrió el nombre de la dueña anterior, la señorita Hollys Maynell.
Con tiempo y esfuerzo localizó su dirección. Ella vivía en Nueva York.
El le escribió una carta para presentarse y para invitarla a corresponderle. Al día siguiente, John fue enviado por barco para servir en la Segunda Guerra Mundial. Durante un año y un mes, los dos se conocieron a través del correo, y un romance fue creciendo. John le pidió una fotografía, pero ella se negó. Ella sentía que si a él de verdad le importaba, no importaría como ella luciera.
Cuando por fin llego el día en que él regresaría de Europa, ellos arreglaron su primer encuentro: a las 7:00 pm en la Gran Estación Central de Nueva York. "Tu me reconocerás" dijo ella, "por la rosa roja que llevare en la solapa".
Así que a las 7 John estaba en la estación buscándola. Dejaré que el señor Raymer les diga lo que sucedió:
"Una joven mujer vino hacia mí, su figura alta y esbelta. Su cabello rubio y rizado se encontraba detrás de sus delicadas orejas; sus ojos eran azules como flores. Sus labios
y su mentón tenían una gentil firmeza y en su traje verde pálido eran como la
primavera en vida. Yo comencé a caminar hacia ella sin darme cuenta que no llevaba
la rosa. Mientras me movía, una pequeña y provocativa sonrisa curvó sus labios:
"Vas por mi vía, marinero?" Murmuró ella.
Casi incontrolablemente dí un paso hacia ella y entonces ví a Hollis Maynell.
Estaba parada casi directamente detrás de la chica. Una mujer, ya pasada de sus 40, con cabello grisáceo bajo un sombrero gastado. Era mas que regordeta, sus pies con gruesos tobillos descansaban en zapatos de suela baja. La chica en el traje verde se iba rápidamente. Sentí como si me partiera en dos: mi deseo tan agudo de seguirla, y a la vez tan profundo mi anhelo por la mujer cuyo espíritu me había acompañado y apoyado.
Y ahí estaba ella. Su pálida y rolliza cara era gentil y sensible, sus ojos grises tenían
un brillo cálido y amigable. No vacilé. Mis dedos apretaron la pequeña y usada copia de cuero del libro que era para identificarme con ella.
Esto no sería amor, pero sería algo preciado, algo quizá mejor que el amor, una amistad por la que había y debía estar siempre agradecido.
Cuadré mis hombros, saludé y le ofrecí el libro a la mujer, aunque mientras hablaba, me sentí ahogado por la amargura de mi decepción. "Soy el Teniente John Raymer, y usted debe ser la Srta. Maynell. Estoy muy contento que me pudiera conocer; ¿la puedo llevar a cenar?"
La cara de la mujer se ensancho en una sonrisa tolerante.
"No se de que se trata esto hijo" ella respondió, "pero la señorita de traje verde que se acaba de ir me rogó que usara esta rosa en mi abrigo. Y ella dijo que si usted me invitaba a cenar yo le diría que lo esta esperando en el restaurante del frente. Ella
dijo que era una clase de prueba!".
No es difícil de entender y admirar la sabiduría de la Srta. Maynell. La verdadera naturaleza de un corazón se ve en su respuesta a lo no atractivo.
Una estrella en el horizonte
Una estrella en el horizonte
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Existían millones de estrellas en el cielo, estrellas de todos los colores: blancas, plateadas, verdes, doradas, rojas, azules. Un día, inquietas, ellas se acercaron a Dios y le propusieron:
- Señor, nos gustaría vivir en la Tierra, convivir con las personas.
- Así será hecho, respondió el Señor. Las conservaré a todas ustedes pequeñitas, tal como se ven de lejos, para que puedan bajar a la Tierra.
Se cuenta que en aquella noche hubo una fantástica lluvia de estrellas.
Algunas se acurrucaron en las torres de las iglesias, otras fueron a jugar y a correr junto con las luciérnagas por los campos, otras se mezclaron con los juguetes de los niños. La Tierra quedó, entonces, maravillosamente iluminada.
Pero con el correr del tiempo, las estrellas decidieron abandonar a los hombres y volver al cielo, dejando a la tierra oscura y triste.
- ¿ Por qué volvieron ? - preguntó Dios, a medida que ellas iban llegando al cielo.
- Señor, nos fue imposible permanecer en la Tierra, existe allí mucha miseria, mucha violencia, hay demasiadas injusticias.
El Señor les contestó: - ¡ Claro ! Ustedes pertenecen aquí, al Cielo. La tierra es el lugar de lo transitorio, de aquello que cae, de aquel que yerra, de aquel que muere. Nada es perfecto. El Cielo es el lugar de lo inmutable, de lo eterno, de la perfección.
Después de que habían llegado gran cantidad de estrellas, Dios verificó la cantidad y habló de nuevo:
- Nos está faltando una estrella, ¿dónde estará?
Un ángel que estaba cerca replicó: - Hay una estrella que resolvió quedarse entre los hombres. Ella descubrió que su lugar es exactamente donde existe la imperfección, donde hay límites, donde las cosas no van bien, donde hay dolor.
- ¿ Qué estrella es esa ? - volvió a preguntar.
- Es la Esperanza, Señor, la estrella verde. La única estrella de ese color.
Y cuando miraron para la tierra, la estrella no estaba sola: la Tierra estaba nuevamente iluminada porque había una estrella verde en el corazón de cada persona. Porque el único sentimiento que el hombre tiene y Dios no necesita retener es la Esperanza. Dios ya conoce el futuro y la Esperanza es propio de la persona humana, propia de aquel que yerra, de aquel que no es perfecto, de aquel que no sabe como puede conocer el porvenir.
Recibe en este momento esta Estrellita Verde en tu corazón, la Esperanza.
No dejes que ella huya y no permitas que se aparte.
Ten certeza que ella iluminará tu camino, sé siempre positivo y agradece todo a Dios. Se siempre feliz y contagia a otras personas tu felicidad.
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Existían millones de estrellas en el cielo, estrellas de todos los colores: blancas, plateadas, verdes, doradas, rojas, azules. Un día, inquietas, ellas se acercaron a Dios y le propusieron:
- Señor, nos gustaría vivir en la Tierra, convivir con las personas.
- Así será hecho, respondió el Señor. Las conservaré a todas ustedes pequeñitas, tal como se ven de lejos, para que puedan bajar a la Tierra.
Se cuenta que en aquella noche hubo una fantástica lluvia de estrellas.
Algunas se acurrucaron en las torres de las iglesias, otras fueron a jugar y a correr junto con las luciérnagas por los campos, otras se mezclaron con los juguetes de los niños. La Tierra quedó, entonces, maravillosamente iluminada.
Pero con el correr del tiempo, las estrellas decidieron abandonar a los hombres y volver al cielo, dejando a la tierra oscura y triste.
- ¿ Por qué volvieron ? - preguntó Dios, a medida que ellas iban llegando al cielo.
- Señor, nos fue imposible permanecer en la Tierra, existe allí mucha miseria, mucha violencia, hay demasiadas injusticias.
El Señor les contestó: - ¡ Claro ! Ustedes pertenecen aquí, al Cielo. La tierra es el lugar de lo transitorio, de aquello que cae, de aquel que yerra, de aquel que muere. Nada es perfecto. El Cielo es el lugar de lo inmutable, de lo eterno, de la perfección.
Después de que habían llegado gran cantidad de estrellas, Dios verificó la cantidad y habló de nuevo:
- Nos está faltando una estrella, ¿dónde estará?
Un ángel que estaba cerca replicó: - Hay una estrella que resolvió quedarse entre los hombres. Ella descubrió que su lugar es exactamente donde existe la imperfección, donde hay límites, donde las cosas no van bien, donde hay dolor.
- ¿ Qué estrella es esa ? - volvió a preguntar.
- Es la Esperanza, Señor, la estrella verde. La única estrella de ese color.
Y cuando miraron para la tierra, la estrella no estaba sola: la Tierra estaba nuevamente iluminada porque había una estrella verde en el corazón de cada persona. Porque el único sentimiento que el hombre tiene y Dios no necesita retener es la Esperanza. Dios ya conoce el futuro y la Esperanza es propio de la persona humana, propia de aquel que yerra, de aquel que no es perfecto, de aquel que no sabe como puede conocer el porvenir.
Recibe en este momento esta Estrellita Verde en tu corazón, la Esperanza.
No dejes que ella huya y no permitas que se aparte.
Ten certeza que ella iluminará tu camino, sé siempre positivo y agradece todo a Dios. Se siempre feliz y contagia a otras personas tu felicidad.
Silencio de palabras
Silencio de palabras
« : Agosto 24, 2004, 07:43:02 »
--------------------------------------------------------------------------------
Ya no habrá mas bellas palabras,
Sellare mi alma para que no afloren,
Para que su belleza no nos dañe,
Y nos deje pensando en ellas.
Se acabaron los versos del corazón,
Se perdieron en el aire.
No escribiré las letras que continuaban,
No es por que no quiera,
Es solamente que se fueron con el viento,
no habrá mas letras para ti,
que te digan mi sentir,
Mas sentimientos, si, si hay,
Pero serán solo míos
Yo soy amo y señor de ellos,
Rey de mis pensamientos,
Ya jamás seré esclavo de ti,
Te amaré en silencio,
Ni el aire lo sabrá.
« : Agosto 24, 2004, 07:43:02 »
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Ya no habrá mas bellas palabras,
Sellare mi alma para que no afloren,
Para que su belleza no nos dañe,
Y nos deje pensando en ellas.
Se acabaron los versos del corazón,
Se perdieron en el aire.
No escribiré las letras que continuaban,
No es por que no quiera,
Es solamente que se fueron con el viento,
no habrá mas letras para ti,
que te digan mi sentir,
Mas sentimientos, si, si hay,
Pero serán solo míos
Yo soy amo y señor de ellos,
Rey de mis pensamientos,
Ya jamás seré esclavo de ti,
Te amaré en silencio,
Ni el aire lo sabrá.
Si no me pudiste amar
Si no me pudiste amar
--------------------------------------------------------------------------------
Si me dejaras tan solo mostrarte mi realidad
Que en mis besos hay soledad y en mis labios humildad
Si me dejaras tomarte en mi mano y llevarte para soñar
Si me dejaras imaginar, si me dejaras amar
Y si te preguntas por que yo? Por que me tiene que querer?
Es por lo que siento y por lo que soy cuando a mi lado estas
Es esa luz de tus ojos que por dentro me hace crecer
Es como la tranquilidad de escuchar la lluvia caer
Si me dejaras liberarme de todo este cariño que llevo dentro
De cada suspiro, de cada lamento y de cada mirada que siento
Tenerte a mi lado es la ilusión que se disuelve en tu mano
Tenerte a mi lado es vivir en tu mundo sin poder tenerte a mi lado
Y me pregunto que esconde tu alma, por que no la puedes mostrar
Si no me pudiste amar Por lo menos encontraste a alguien en quien confiar
Alguien que siempre te escuchara y que sobre su hombro puedas llorar
Si no me pudiste amar, por lo menos déjame tratar de ayudar
Tal vez nunca llegue a formar parte de tu vida
Pero tampoco quiero ser quien emprenda la huida
Si no me pudiste amar, espero que alguien de noche te haga soñar
Si no me pudiste amar, Espero que alguien te ame como yo te pude amar
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Si me dejaras tan solo mostrarte mi realidad
Que en mis besos hay soledad y en mis labios humildad
Si me dejaras tomarte en mi mano y llevarte para soñar
Si me dejaras imaginar, si me dejaras amar
Y si te preguntas por que yo? Por que me tiene que querer?
Es por lo que siento y por lo que soy cuando a mi lado estas
Es esa luz de tus ojos que por dentro me hace crecer
Es como la tranquilidad de escuchar la lluvia caer
Si me dejaras liberarme de todo este cariño que llevo dentro
De cada suspiro, de cada lamento y de cada mirada que siento
Tenerte a mi lado es la ilusión que se disuelve en tu mano
Tenerte a mi lado es vivir en tu mundo sin poder tenerte a mi lado
Y me pregunto que esconde tu alma, por que no la puedes mostrar
Si no me pudiste amar Por lo menos encontraste a alguien en quien confiar
Alguien que siempre te escuchara y que sobre su hombro puedas llorar
Si no me pudiste amar, por lo menos déjame tratar de ayudar
Tal vez nunca llegue a formar parte de tu vida
Pero tampoco quiero ser quien emprenda la huida
Si no me pudiste amar, espero que alguien de noche te haga soñar
Si no me pudiste amar, Espero que alguien te ame como yo te pude amar
Renacer
Renacer
« : Agosto 24, 2004, 07:38:33 »
--------------------------------------------------------------------------------
Se ha ido el invierno, se ha llevado el viento, el frío.
En la nieve solo quedaron árboles secos y flores marchitas,
Miro a través de mi ventana, ¿se fué o sigue en mi interior?.
¿Porqué no siento su partida?
Cuando terminará este invierno que se queda en mi alma
sin piedad arrancando lágrimas, lejanías, ausencias y soledades.
Talvés se siente bien en esta solitaria alma mía.
tendré que acostumbrarme a lidiar con ella.
Nos pondremos a invernar, dejaré que el frío penetre
hasta lo último de mi ser.
Talvés si llego a tocar el final vuelva a mirar esa ventana
y veré una verde primavera.
Florecerán los lirios y azucenas de mi jardin, los árboles se verán verdes,
veré el brillo incomparable de la luz del Sol.
Si, se ha ido el invierno, se llevó el frío y la nieve ya no la siento en mi.
« : Agosto 24, 2004, 07:38:33 »
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Se ha ido el invierno, se ha llevado el viento, el frío.
En la nieve solo quedaron árboles secos y flores marchitas,
Miro a través de mi ventana, ¿se fué o sigue en mi interior?.
¿Porqué no siento su partida?
Cuando terminará este invierno que se queda en mi alma
sin piedad arrancando lágrimas, lejanías, ausencias y soledades.
Talvés se siente bien en esta solitaria alma mía.
tendré que acostumbrarme a lidiar con ella.
Nos pondremos a invernar, dejaré que el frío penetre
hasta lo último de mi ser.
Talvés si llego a tocar el final vuelva a mirar esa ventana
y veré una verde primavera.
Florecerán los lirios y azucenas de mi jardin, los árboles se verán verdes,
veré el brillo incomparable de la luz del Sol.
Si, se ha ido el invierno, se llevó el frío y la nieve ya no la siento en mi.
No se aten el uno al otro
No se aten el uno al otro
« : Agosto 24, 2004, 07:35:00 »
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"Una vez un guerrero indígena muy respetado y la hija de una mujer que había sido matrona de la tribu, se enamoraron y se amaban profundamente, y habían pensado en casarse, para lo cual tenían el permiso del cacique de la tribu.
Pero antes de formalizar el casamiento fueron a ver al Brujo, un hombre muy sabio y muy poderoso, que tenía elixires, y conjuros, hierbas increíbles, para saber si los
astros estaban a su favor, si los Dioses los iban a proteger.
El brujo, les dijo que ellos eran buenos muchachos, jóvenes y que no había ninguna razón para que los dioses se opongan.
Entonces ellos le dijeron que querían hacer algún conjuro que les diera la fórmula para ser felices siempre...
El brujo les dijo:
-Bueno hay un conjuro que podemos hacer, pero no sé si están dispuestos porque es bastante trabajoso.
-Sí, claro, le dijeron.
Entonces el brujo le pidió al guerrero que:
escale la montaña más alta, busque allí al halcón más vigoroso, el que vuele más alto, el que le parezca más fuerte, el que tenga el pico más afilado, y que vivo, se lo traiga.
Y el brujo le dijo a ella:
a ti no te va a ser tan fácil, vas a tener que internarte en el monte, buscar el águila que te parezca que es la mejor cazadora, la que vuele más alto, la que sea más fuerte, la de mejor mirada, vas a tener que cazarla sola, sin que nadie te ayude y vas a tener que traerla viva aquí.
Cada uno salió a cumplir su tarea.
Cuatro días después volvieron con el ave que se les había encomendado, y le preguntaron al brujo:
-¿Ahora qué hacemos?, ¿las cocinamos?, ¿las comemos?, ¿tomamos su sangre?, ¿qué hacemos con ellas?"
El brujo les dijo: "Vamos a hacer el conjuro:
-¿Volaban alto?, preguntó.
-Sí, le dijeron.
-¿Eran fuertes sus alas, eran sanas, independientes?
-Sí, contestaron.
-Muy bien, dijo el brujo,
-Ahora átenlas entre sí por las patas y suéltenlas para que vuelen"...
Entonces el águila y el halcón comenzaron a tropezarse, intentaron volar, pero lo único que lograban, era revolcarse en el piso, y se hacían daño mutuamente, hasta que empezaron a picotearse entre sí.
Entonces el brujo de la tribu les dijo:
-Este es el conjuro:
"Si ustedes quieren ser felices para siempre: VUELEN INDEPENDIENTES Y JAMÁS SE ATEN EL UNO AL OTRO"...
« : Agosto 24, 2004, 07:35:00 »
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"Una vez un guerrero indígena muy respetado y la hija de una mujer que había sido matrona de la tribu, se enamoraron y se amaban profundamente, y habían pensado en casarse, para lo cual tenían el permiso del cacique de la tribu.
Pero antes de formalizar el casamiento fueron a ver al Brujo, un hombre muy sabio y muy poderoso, que tenía elixires, y conjuros, hierbas increíbles, para saber si los
astros estaban a su favor, si los Dioses los iban a proteger.
El brujo, les dijo que ellos eran buenos muchachos, jóvenes y que no había ninguna razón para que los dioses se opongan.
Entonces ellos le dijeron que querían hacer algún conjuro que les diera la fórmula para ser felices siempre...
El brujo les dijo:
-Bueno hay un conjuro que podemos hacer, pero no sé si están dispuestos porque es bastante trabajoso.
-Sí, claro, le dijeron.
Entonces el brujo le pidió al guerrero que:
escale la montaña más alta, busque allí al halcón más vigoroso, el que vuele más alto, el que le parezca más fuerte, el que tenga el pico más afilado, y que vivo, se lo traiga.
Y el brujo le dijo a ella:
a ti no te va a ser tan fácil, vas a tener que internarte en el monte, buscar el águila que te parezca que es la mejor cazadora, la que vuele más alto, la que sea más fuerte, la de mejor mirada, vas a tener que cazarla sola, sin que nadie te ayude y vas a tener que traerla viva aquí.
Cada uno salió a cumplir su tarea.
Cuatro días después volvieron con el ave que se les había encomendado, y le preguntaron al brujo:
-¿Ahora qué hacemos?, ¿las cocinamos?, ¿las comemos?, ¿tomamos su sangre?, ¿qué hacemos con ellas?"
El brujo les dijo: "Vamos a hacer el conjuro:
-¿Volaban alto?, preguntó.
-Sí, le dijeron.
-¿Eran fuertes sus alas, eran sanas, independientes?
-Sí, contestaron.
-Muy bien, dijo el brujo,
-Ahora átenlas entre sí por las patas y suéltenlas para que vuelen"...
Entonces el águila y el halcón comenzaron a tropezarse, intentaron volar, pero lo único que lograban, era revolcarse en el piso, y se hacían daño mutuamente, hasta que empezaron a picotearse entre sí.
Entonces el brujo de la tribu les dijo:
-Este es el conjuro:
"Si ustedes quieren ser felices para siempre: VUELEN INDEPENDIENTES Y JAMÁS SE ATEN EL UNO AL OTRO"...
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