sábado 7 de noviembre de 2009

Reflexiones de la Vida

Hace muchísimos años, vivía en la India un sabio, de quien se decía que guardaba en un cofre encantado un gran secreto que lo hacia ser un triunfador en todos los aspectos de su vida y que, por eso, se consideraba el hombre más feliz del mundo. Muchos reyes envidiosos, le ofrecían poder y dinero, y hasta intentaron robarlo para obtener el cofre, pero todo era en vano.

Mientras más lo intentaban, más infelices eran, pues la envidia no los dejaba vivir.


Así pasaban los años y el sabio era cada día más feliz. Un día llego ante él un niño y le dijo:
Señor, al igual que tú, también quiero ser inmensamente feliz. ¿Por qué no me enseñas que debo hacer para conseguirlo?


El sabio, al ver la sencillez y la pureza del niño, le dijo:


A ti te enseñaré el secreto para ser feliz. Ven conmigo y presta mucha atención. En realidad son dos cofres en donde guardo el secreto para ser feliz y estos son mi mente y mi corazón, y el gran secreto no es otro que una serie de pasos que debes seguir a lo largo de la vida.


El primer paso, es saber que existe la presencia de Dios en todas las cosas de la vida, y por lo tanto, debes amarlo y darle gracias por todas las cosas que tienes.


El segundo paso, es que debes quererte a ti mismo, y todos los días al levantarte y al acostarte, debes afirmar:
yo soy importante, yo valgo, soy capaz, soy inteligente, soy cariñoso, espero mucho de mí, no hay obstáculo que no pueda vencer:


Este paso se llama alta autoestima.


El tercer paso, es que debes poner en práctica todo lo que dices que eres, es decir, si piensas que eres inteligente, actúa inteligentemente; si piensas que eres capaz, haz lo que te propones; si piensas que eres cariñoso, expresa tu cariño; si piensas que no hay obstáculos que no puedas vencer, entonces proponte metas en tu vida y lucha por ellas hasta lograrlas. Este paso se llama motivación.


El cuarto paso, es que no debes envidiar a nadie por lo que tiene o por lo que es, ellos alcanzaron su meta, logra tú las tuyas.


El quinto paso, es que no debes albergar en tu corazón rencor hacia nadie; ese sentimiento no te dejará ser feliz; deja que las leyes de Dios hagan justicia, perdona y olvida.


El sexto paso, es que no debes tomar las cosas que no te pertenecen, recuerda que de acuerdo a las leyes de la naturaleza, mañana te quitarán algo de más valor.


Si vienes, por ejemplo a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres.
Antoine de Saint Exupéry


Una persona feliz no es alguien en una determinada serie de circunstancias, sino más bien alguien con una determinada serie de actitudes.
Hugh Downs


El séptimo paso, es que no debes maltratar a nadie; todos los seres del mundo tenemos derecho a que se nos respete y se nos quiera.


Y por último, levántate siempre con una sonrisa en los labios, observa a tu alrededor y descubre en todas las cosas el lado bueno y bonito; piensa en lo afortunado que eres al tener todo lo que tienes; ayuda a los demás, sin pensar que vas a recibir nada a cambio; mira a las personas y descubre en ellas sus cualidades y dales también a ellos el secreto para ser triunfador y que de esta manera, puedan ser felices.

Si Tienes una Madre Todavía

Si Tienes una Madre Todavía

Si tienes una madre todavia,
da gracias al Senor que te ama tanto,
que no todo mortal contar podria,
dicha tan grande ni placer tan santo.

Si tienes una madre...es tan bueno
que ha de cuidar su amor tu paz sabrosa,
pues la que un dia te llevo en su seno
siguio sufriendo y se creyo dichosa.

Vela de noche y trabaja de dia
leves las horas en su afan pasaban,
un cantar de sus labios te dormia,
y al despertar sus labios te besaban.

Enfermo y triste, te salvo su anhelo
que solo el llanto por su bien querido
milagros supo arrebatar al cielo,
cuando ya el mundo te creyo perdido.

Ella puso en tu boca la dulzura
de la oracion primera balbucida
y plegando tus manos en ternura,
te ensenaba la ciencia de la vida.

Si acaso sigues por la senda aquella
que va segura a tu feliz destino,
herencia santa de la madre es ella,
tu madre sola te enseno el camino.

Mas si al cielo se fue...y en tus amores
ya no la haras feliz sobre la tierra,
deposita el recuerdo de tus flores
sobre la fria loza que la encierra.

Es tan santa la tumba de una madre,
que no hay al corazon lugar mas santo,
cuando espina cruel tu alma taladre,
ve a derramar, alli, tu trieste llanto!

Heinrich Neuman Aleman

martes 3 de noviembre de 2009

Caricias

Caricias

Madre, madre, tu me besas,
pero yo te beso mas.
Como el agua en los cristales,
caen mis besos en tu faz...
Te he besado tanto, tanto
que de mi cubierta estas
y el enjambre de mis besos
no te deja ni mirar...

Gabriela Mistral

El Ángel de los Niños

El Ángel de los Niños

Cuenta una antigua leyenda
que un niño que estaba por nacer, le dijo a Dios:

-Me dicen que me vas a enviar mañana a la Tierra;
pero ¿cómo viviré tan pequeño e indefenso como soy?

-Entre muchos ángeles escogí uno para ti,
que te estará esperando: él te cuidará.

-Pero dime: aquí en el Cielo,
no hago más que cantar y sonreir,
eso basta para ser feliz.

-Tu ángel te cantará, sonreirá todos los días
y tu sentirás su amor y serás feliz.

-Y ¿cómo entendere cuando la gente me hable,
si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres?

-Tu ángel te dirá las palabras
más dulces y más tiernas que puedas escuchar
y con mucha paciencia y cariño te enseñará a hablar.

-Y, ¿qué haré cuando quiera hablar contigo?

-Tu ángel te juntará las manitos y te enseñará a orar.

-He oído que en la Tierra hay hombres malos,
¿Quién me defenderá?

-Tu ángel te defenderá aún a costa de su propia vida.

-Pero estaré siempre triste porque no te veré más, Señor.

-Tu ángel te hablará de Mí
y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia,
aunque Yo siempre estaré a tu lado.

En ese instante,
una gran paz reinaba en el Cielo pero ya se oían voces terrestres,
y el niño presuroso, repetía suavemente:

-Díos mío, si ya me voy dime su nombre,
¿Cómo se llama mi ángel?

-Su nombre no importa, tu sólo le dirás: Mamá.


- Autor Desconocido -

A Letter For a Dead Father

I am writing this to you,
though you have been dead for thirty years.
From your seat in the place beyond
I hope you can see these lines.
I feel I must say some things to you,
things I didn't know when I was a boy in your house,
and things I was too stupid to say.
It's only now,
after passing through the long, hard school of years;
only now, when my own hair is gray,
that I understand how you felt.
I must have been a bitter trial to you.
I was such an ass.
I believed my own petty wisdom,
and I know now how ridiculous it was,
compared to that calm, ripe, wholesome wisdom of yours.
Most of all, I want to confess my worst sin to you.
It was the feeling I had that you "did not understand".
When I look back over it now,
I know that you did understand.
You understood me better then I did myself.
Your wisdom flowed around mine
like the ocean around an island.
And how patient you were with me!
How full of long suffering and kindness.
And how pathetic, it now comes home to me,
were your efforts to get close to me,
to win my confidence, to be my pal!
I wouldn't let you. I couldn't.
What was it held me aloof? I don't know.
But it was tragic -
that wall that rises between a boy and his father,
and their frantic attempts
to see through it and climb over it.
I wish you were here now, across the table from me,
so that I could tell you how there's no wall anymore;
I understand you now, Dad, and,God! how I love you
and wish I could go back and be your boy again.
I know now how I could make you happy everyday.
I know how you felt.
Well, it won't be long and I believe
you'll be the first to take me by the hand
and help me up the further slope.
And I'll put in the first thousand slopes or so
making you realize that not one pang or yearning
you spent on me was wasted.
It took a good many years for this prodigal son
-and all sons are in a measure prodigal-
to come to himself, but I've come, I see it all now.
I know that the richest, most priceless thing on earth,
and the thing least understood, is that mighty love
and tenderness and craving to help which a father feels
toward his boy. For I have a boy of my own.
And it is he that makes me want to go back to you,
and get down on my knees to you.
Up there somewhere in the Silence, hear me, Dad,
and believe me.

(Unknown)

sábado 31 de octubre de 2009

I Love You Dad

For All the Times I Never Said,
"I Love You, Dad"
So often it may seem as if I have
taken you for granted, that I never
noticed all that you did for me or the
sacrifices you made for my benefit.
But I did notice.
I may not have said anything at the
time, and I am sure that many times I
really didn't appreciate you.
But now that I have grown up,
I realize that everything you did
was because you loved me
and wanted the best for me.
I can see now that doing so much for me
meant giving up a lot for yourself.
As I look around, I see many parents who
take care of themselves first and their children second.
In the eyes of those children,
I can see a hurt that I never knew.
You have given me more than I ever deserved.
At a time when so many people are
blaming their parents for what is wrong with them,
I want to thank you for all that is good in me.
You instilled it in me with each hug, scolding,
understanding word, punishment,
and "I love you."
I just wanted to tell you that I am forever grateful,
and I love you very much.

(Michelle Weber)

viernes 30 de octubre de 2009

Mi Viejo

Es un buen tipo mi viejo
que anda solo y esperando,
tiene la tristeza larga
de tanto venir andando.

Yo lo miro desde lejos,
pero somos tan distintos;
es que creció con el siglo
con tranvía y vino tinto.

Viejo mi querido viejo
ahora ya camina lerdo;
como perdonando el viento
yo soy tu sangre mi viejo
Yo, soy tu silencio y tu tiempo.

El tiene los ojos buenos
y una figura pesada;
la edad se le vino encima
sin carnaval ni comparsa.

Yo tengo los años nuevos
y el hombre los años viejos;
el dolor lo lleva adentro
y tiene historia sin tiempo.

Viejo mi querido viejo,
ahora ya camina lerdo
como perdonando al viento;
yo soy tu sangre mi viejo.
yo, soy tu silencio y tu tiempo.

Piero