miércoles, 10 de junio de 2009

FUSILAMIENTO

Van a fusilar

a un hombre que tiene los brazos atados.

Hay cuatro soldados

para disparar.

Son cuatro soldados

callados,

que están amarrados,

lo mismo que el hombre amarrado que van

a matar.



—¿Puedes escapar?

—¡No puedo correr!

—¡Ya van a tirar!

—¡Qué vamos a hacer!

—Quizá los rifles no estén cargados...

—¡Seis balas tienen de fiero plomo!

—¡Quizá no tiren esos soldados!

—¡Eres un tonto de tomo y lomo!



Tiraron.

(¿Cómo fue que pudieron tirar?)

Mataron.

(¿Cómo fue que pudieron matar?)

Eran cuatro soldados

callados,

y les hizo una seña, bajando su sable,

un señor oficial;

eran cuatro soldados

atados,

lo mismo que el hombre que fueron

los cuatro a matar.

Poemas de Nicolás Guillén

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