viernes, 5 de junio de 2009

PERO QUE TE PUEDA VER

Si es que me quieres matar,

no esperes a que me duerma,

pues no podré despertar.

Muerto,

ay, muerto y también dormido,

no es ni morir ni soñar,

no es ni recuerdo no olvido.

Muerto,

ay, muerto y también dormido.



Mátame al amanecer,

o de noche, si tú quieres;

pero que te pueda ver

la mano;

pero que te pueda ver

las uñas;

pero que te pueda ver

los ojos,

pero que te pueda ver.

Poemas de Nicolás Guillén

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